A paso lento, pero firme. Así podría describirse la carrera de los Ramos en el mundo de la logística, donde acumulan tres décadas de experiencia y demuestran diariamente su pasión por lo que hacen. 

 

Roberto Ramos es el actual presidente de Itrans y de Grupo Tim M+R, dos empresas dedicadas a la logística y al transporte que nacieron en la década del setenta. Su padre, de quien heredó el nombre, la carrera —agente de aduanas— y la pasión por la logística, fue uno de los pioneros de la industria al traer los primeros contenedores marítimos a México entre los años 72 y 73. 

 

“Falleció hace unos 25 años, pero creo que él siempre estuvo orgulloso de haber cumplido su misión. Fue un innovador en su tiempo”, cuenta, emocionado, su hijo. 

 

Su empresa nació, en ese entonces, pensando en ser una solución para la industria del transporte intermodal en la operación de las terminales del ferrocarril. “Desde entonces, hemos ido evolucionando hasta ser capaces de proveer soluciones completas que incluyen no solo la operación dentro de una terminal, sino también ofreciendo los servicios de transporte de esos contenedores que llegan a la terminal”, explica Ramos. 

Roberto Ramos 04

 

Para él, la logística se convirtió en un destino natural y, si bien afirma que no tuvo alternativa, también reconoce que siempre le gustó: “En casa había una regla: o estudiaba o trabajaba. Entonces cuando me aburría de las clases de inglés, me iba a trabajar. O trabajaba los sábados en la aduana y me gustó. Nunca pensé en ser médico, o en ser abogado, siempre mi visión estuvo en ser parte de esto”. 

 

Sin embargo, algunas cosas sí cambiaron en estos treinta años desde que los juegos de la infancia se mezclaban con el trabajo. La empresa pasó de 4 empleados a casi doscientos, y ahora son dos compañías diferentes con distintas operaciones. 

 

“Una se encarga de la parte aduanera, Itrans. Ahí ofrecemos asesoramiento y todo lo vinculado al comercio exterior. En la otra, Grupo Tim,  se dedica exclusivamente al transporte en terminales”, explica Ramos sobre su proyecto de vida. 

 

El Grupo Tim M+R opera nada más y nada menos que en la planta de Stellantis, más conocida como la planta automotriz de Chrysler. Gracias a la operación allí, realizan unos 1.200 viajes al mes, algunos de los cuales son de apenas 10 kilómetros. 

 

“Es una operación muy controlada, muy ingenieril, alguien podría decir “aburrida”. Pero este año tenemos un plan de expansión para crecer, con la idea de complementar la oferta de servicios de mantenimiento y reparación con transporte de corta distancia”, cuenta sobre sus planes, ambiciosos, pero a la vez cautos. 

 

 

 

Es que Ramos tiene una visión muy crítica y aguda de lo que considera que son algunos de los principales desafíos de la industria de la logística, no porque alguien se lo haya contado, sino porque lo ha experimentado en carne propia durante las últimas tres décadas. 

 

“Pese a que es una actividad importantísima, está pulverizada. La gran mayoría de los transportistas son chicos o medianos, muy pocos son grandes. Por eso creo que el desafío es consolidarse y sumar, para lograr economías de escala”, cuenta sobre su propio proyecto, pero sin desligarlo del análisis macro sobre la industria. 

 

Y se refiere, a su vez, a la que ya es una de las principales preocupaciones de los empresarios del sector: la escasez de operadores: “Toda la industria debería trabajar para formar operadores desde abajo. Eso se puede lograr más fácilmente con empresas de tamaño mediano, que puedan ofrecer algo diferente. Me refiero a que hay que darles mejores condiciones salariales y hay que formarlos desde abajo. Desde trainees, para que  vayan entendiendo el mundo”, añade.

 

 

  • Además, Ramos se refiere al problema de que, como país, México posee una flota bastante vieja, “para decirlo de alguna manera, con algunos kilómetros ya”, y se ríe. Y también habla de los retos del financiamiento: “Los clientes grandes tienen plazos de pagos que son grandes también, lo que hace que siempre estemos muy presionados en términos del capital del trabajo. La solución que Solvento ha traído al mercado nos ayuda a respirar un poco más. Y esa capacidad adicional la podemos poner en capital de trabajo y en cuentas por cobrar, lo aprovechamos para mejorar la capacidad del negocio”. 


    Así, entre anécdotas personales, historias y una visión muy precisa de las necesidad y las fortalezas de una industria que conoce como a sí mismo, Ramos habla con la confianza de quien está tranquilo, pero también preparado para lo que pueda venir. Por eso no deja de lado sus pasiones, que son las que comparte con su esposa y sus dos hijas, a quienes dio la libertad de dedicarse a lo que quisieran, incluso si eso estaba -como lo estuvo- por fuera de la industria logística.  


    “Leo mucho, y también soy chef amateur, porque me gusta cocinar y más me gusta comer. También me gusta el arte, y en particular el arte popular mexicano. Y disfruto mucho viajar, lo hago por mi trabajo, aunque también me desconecto. Los fines de semana apago el celular para no estar involucrado en la operación”, concluye un tranquilo, Roberto Ramos.