Veinticinco años es un número importante. Un cuarto de siglo, las bodas de plata, o el tiempo que Gerardo Morales López lleva trabajando en el mundo de la logística. 

 

Durante ese largo periodo, Morales López ha pasado por diferentes puestos de trabajo que le han permitido conocer el autotransporte como a sí mismo: “comencé como ayudante en los almacenes, después fui coordinador en la recepción de materiales, después me ocupé de coordinar la carga de materiales. En ese punto ya estaba muy involucrado con el mundo de la logística y con el mundo del transporte”. 

 

Pero sus logros no caben en un currículum. Más bien, se trata de una carrera en la que cada peldaño estuvo apoyado sobre el anterior. Aprendizaje y crecimiento. Aprendizaje y Crecimiento. Así lo explica él. 

 

En la actualidad, Morales López es coordinador de transporte en iTrans Distribución y Logística, una empresa que tiene operación a nivel nacional.

 

“Hacemos todo. Ofrecemos servicio de fletes locales en toda la República Mexicana, además cualquier solución logística que el cliente requiera. Desde el Puerto de Lázaro Cárdenas, desde el Puerto de Veracruz, o saliendo de aquí desde el aeropuerto de la Ciudad de México. Desde donde sea y a donde sea, hacemos la distribución y logística de sus mercancías”, explica, con entusiasmo.

Guillermo López 3

 

 
  • Hace apenas un año que se ocupa de darle seguimiento a la operación en iTrans, después de dos años difíciles por la pandemia. Pero la historia comenzó mucho antes. 


    “Yo ya había trabajado aquí, unos diez años atrás. Me fui en su momento por una oportunidad de trabajo mejor. Aquí me dieron la posibilidad de ir a aprender a otro lado para ayudarme a hacer crecer mi carrera. Y estoy muy agradecido porque posteriormente, cuando se terminó mi contrato, volví a pedir una oportunidad y me la dieron”, relata sobre sus propias experiencias en diferentes compañías del sector. 


    En la actualidad, considera que el mayor desafío de su oficio es estar al día con los diferentes factores y cambios permanentes que hay en el ambiente, o como él lo define: ”ir adaptándose a la evolución de la logística”.


    Con un equipo de apenas tres personas, a Morales López frecuentemente le toca, además de sus tareas de coordinación, compartir las labores de operación: “Tengo que hacerlo, claro. Hay que cumplir con los tiempos para la entrega al cliente, o sea, trabajar por su satisfacción”. 

    Sin embargo, no se siente en su tono de voz pesar cuando pronuncia esas palabras, sino más bien compromiso y entusiasmo. “Mis días son parecidos entre sí, pero sigo pensando que la logística es muy bonita. Todos los días aprendo algo nuevo, hasta hoy”. 


    Y pese a los años, la cantidad de actividades que realizó, los puestos que ocupó, las compañías por las que pasó, su foco está en su familia, y en que sus hijos tengan la libertad de hacer con su vida lo que ellos gusten. 


    “Tengo 49 años, una esposa y tres hijos. Están estudiando en la universidad, los tres estudian cosas que no tienen nada que ver con la logística, y eso es tema de cada uno. Yo voy a apoyarlos para que hagan lo que ellos quieran hacer”.